Canela, la perrita traviesa

Autora: MSc. María del Carmen del Valle Núñez.

Dedicatoria: A los niños y niñas con un besito de chocolate y un abrazo del tamaño del Sol.

Canela es una perrita de pelo suave y abundante de color carmelita, con algunas manchas blancas en las patas. Aunque es muy pequeña no se está quieta ni un instante, con sus brillantes ojos negros mira a todos lados, como si quisiera saber qué ocurre en cada lugar a la vez.


La encontró un día el abuelo de Paquitín cuando regresaba del pueblo. Estaba acurrucada en el borde del camino en espera de alguien que la recogiera, o descansando un poco para continuar su marcha.


El abuelo miró hacia todos lados y pensó: _ ¿de quién será esta perrita tan linda?_ Por aquellos lugares no había ninguna casa cerca y era muy pequeña para haber caminado desde el pueblo hasta allí.


Pero como es un hombre de gran corazón, decidió recoger a la perrita y cuidarla hasta que apareciera su dueño. La tomó con mucho cariño y la acomodó a su lado en el asiento.


Cuando llegó a la casa ya estaba oscureciendo, pero todavía los niños correteaban en el patio; al verlo bajar de la carreta ¡qué alboroto! todos corrieron a su encuentro para ver de cerca a la nueva visitante que acompañaba al abuelo.


      _ ¿Dónde la encontraste?_ preguntaba Cecilia.

      _ ¿Cómo se llama? _quería saber Paquitín.

      _ ¿Vamos a quedarnos con ella? _ interrogaba Laura.

      _ ¡Cuenta! ¡Cuenta! _ pidieron los niños impacientes.

      _ Esperen un momento muchachos: _ dijo el abuelo mostrándoles a Canela.

    _ Primero la bañaremos y le daremos de comer, porque parece estar muy cansada y hambrienta, después nos sentaremos en el portal y les contaré lo sucedido.


Al poco rato ya todos se habían sentado a su alrededor, impacientes por escuchar el relato y deseosos de poder jugar con la perrita que también se disponía a echarse cerca del sillón del abuelo, aunque no terminaba de acomodarse.


Después de bañarse y de haber comido, Canela se veía muy animada, husmeaba en todos los rincones como queriendo conocer cada lugar de la casa y a sus habitantes. Les hacía cosquillas a los niños cuando se les acercaban y los rozaba con su nariz.


El abuelo les contó cómo la había encontrado en el camino. Seguramente se extravió _ dijo _ Se alejó de su dueño y luego no lo pudo encontrar. El próximo domingo cuando vaya al pueblo pondré un anuncio, para que su dueño sepa dónde está, tal vez sea de un niño igual a ustedes y la estará extrañando.


_ Está bien abuelo _ dijo Paquitín_ pero… como para el domingo todavía faltan seis días, ¿podríamos cuidarla y jugar con ella?


Por supuesto que sí, _ contestó el abuelo_. Estoy seguro que serán ¡muy buenos amigos!

La llamaremos Canela por su color carmelita y también le enseñaremos a hacer cosas muy bonitas.

Canela es una perrita

Juguetona y cariñosa

Amiga de muchos niños

Es traviesa y amistosa.


Mueve incesante la cola

Corre de aquí para allá

A donde quiera que vaya

La perrita viene atrás.


Husmea por los rincones

Porque es así de curiosa

Corre atrás de los ratones

Y de muchas otras cosas.


El abuelo la regaña

Porque nunca se está quieta

Pero al baño lo acompaña

Y le alcanza sus chancletas.


Cuando mamá en la cocina

Preparando está la cena

Ella reclama su parte

Subiéndose a la alacena.


A los niños los divierte

Si le acerca el hociquito

Que les roza alegremente

Como si fuera besitos.

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