Los Juegos tradicionales para el ejercicio de deberes y derechos


Está claro que la ludoteca es un espacio para los juegos de los niños y que en ella se presentan en ejercicio "virgen" los juegos que cada grupo social realiza en su contexto particular. Así, cada vez que realizamos juegos tradicionales con nuestros niños, dirigidos o libres, ellos tienen la necesidad y la posibilidad de ejercitarse en deberes y derechos, pues están "obligados" a concertar, con los otros con quienes juegan, hasta dónde van sus posibilidades y cuáles son los limites de su accionar en el mismo juego; esto no es más que poner en escena los deberes y derechos de cada uno, teniendo en cuenta que son construidos por ellos mismos y reconocidos en el acto. Solo desde esta dinámica correlativa podríamos pensar en los discursos de deberes y derechos, pues al adulto en su existencia le ocurre lo mismo en relación con los niños: sus derechos con ellos suponen deberes de ellos para con el adulto, y viceversa.


Los juegos tradicionales, como espacios de encuentro ,se convierten en sitios de convergencia de diferencias y espacio para la concertación. Aquí se reconoce al otro como diferente para caminar juntos. Este encuentro de concertación nos aleja de la organización social donde prima la ley del más fuerte y pensar en la posibilidad de construirnos como comunidad.


La ludoteca se convierte, entonces, en un espacio por excelencia donde se vive y ejercitan los niños y niñas en sus deberes y derechos, y puede ser un sitio "fabuloso" para asumir pedagógicamente este tópico, de manera que los niños, niñas, jóvenes y adultos de la comunidad piensen en los deberes y derechos como potencializadores de las relaciones comunitarias en el sentido de permitir, desde el mundo infantil, una sana expresión lúdica que se interrelaciona con los jóvenes y los adultos en la construcción de espacios comunes, sin discriminación de los niños y las niñas.


Todo esto supone para los ludotecarios una lectura sobre el juego, sobre los roles que en él se cumplen y todo lo que significan en el plano del ejercicio de los deberes y derechos de los niños y niñas, así como el papel que juegan los adultos y jóvenes en este aspecto, para que se reconozca a los infantes como actores de deberes y derechos y no solo como protagonistas de los derechos o de los deberes.


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