Los guantecitos mágicos

En un lugar muy bonito, trabajaban sin cesar albañiles y carpinteros en la construcción de un Círculo infantil; pero ¡OH! junto a esos hombres había uno muy pequeño, con un casco tan grande que parecía una pelota blanca.


Los albañiles colocaban ladrillos y los carpinteros puertas y ventanas, pero entre tantos hombres estaba el pequeño ¡OH!; no es un hombre el que cuela la arena, es un niño, parece que lo van a aplastar ¡oye chico ¿que tú haces aquí? – ya me ves, ayudando a construir el circulo infantil ¡pero además a mi me gusta mucho ser constructor -¿verdad? le dijo el compañero ¿y por qué no te pones guantes? Es que son muy grandes para mi- ¡Ah! pues yo te voy a conseguir unos que te queden bien.


Al llegar la noche el niño se acostó y comenzó a soñar con los guantes, los veía avanzar por el aire y ya los traía puesto mientras los compañeros lo miraban sonriendo, te quedan bien y ahora puedes hacer trabajos de albañil y de carpintero ¡son! guantecitos mágicos que te ayudan a trabajar, hacía el trabajo tan rápido y bien que todos se asombraron.


El niño despertó, se sentó en la cama de sopetón y que gran sorpresa se llevó al mirar al suelo estaban dos pequeños guantes muy brillantes, eran los mismos con que había soñado y que el compañero se los llevó hasta el cuarto. El niño salió corriendo para terminar el Círculo Infantil.

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