LA MALCRIADEZ ¿Por qué? ¿Cómo se manifiesta?

Autora: M. SC. Mariana Castro Leyva.
(Adaptación del libro "Orientaciones educativas sobre algunas conductas del niño preescolar". Colectivo de autores).

La educación del niño debe comenzar desde que nace, y cuando empiece a trasladarse por sí mismo, es importante mostrarle lo que puede o no hacer, enseñarle lo que podría ser peligroso para él, como coger tijeras o cuchillos o meter los dedos en el tomacorriente, e iniciar la formación de hábitos de higiene y de orden, como son el no pintar las paredes, no tocar los adornos, recoger los juguetes, entre otros. Darle las primeras normas de disciplina, tales como no arrebatar las cosas a otro niño, no faltarle al respeto a los mayores, ayudar a los demás, saludar y despedirse, dar gracias cuando se recibe una atención, entre otros.
Estas exigencias, por supuesto, irán aumentando con la edad, pero siempre tratando de no pedirle más de lo que puede dar, respetándolo y permitiendo que exponga sus opiniones para discutirlas entre todos y poder orientarle lo que es correcto y debe hacer.
Esta educación debe situarse en el justo medio, los extremos siempre son malos; el exceso de disciplina o la falta total de ésta, conducen a malos resultados.


Entonces, ¿estamos educando bien o mal a nuestros hijos? ¿Por qué hijos malcriados? ¿Qué es la malacrianza?

Esta conducta inadecuada y molesta de malacrianza, está dada por la incorrecta educación que ha recibido el niño y esto, por supuesto, es culpa de los padres y adultos.
Ningún niño nace bien o mal educado, el responsable de guiarlo y mostrarle lo que puede o no puede hacer, lo que es bueno y lo que no lo es, es del padre, la madre o del adulto encargado de su crianza.
La malacrianza se manifiesta con desobediencia y falta de respeto, caracterizada por intranquilidad, agresividad, perretas, malas palabras, falta de atención, dificultades en el aprendizaje y, en fin, desorden general.
Es importante conocer que la educación no es cosa de un día, se necesita de un trabajo continuo, consecuente y consistente, es decir, constante, con una línea definida que se cumple en todo momento y en cualquier circunstancia y que responda a las necesidades del niño en desarrollo. Esto además, debe hacerse con amor, para que el niño lo asimile como algo necesario, lo que le da apoyo y seguridad.
Si dirigimos correctamente la educación de nuestro niño, lograremos que aprenda a controlar sus impulsos, a obedecer y respetar a sus mayores, sin frenar la independencia infantil y su posibilidad de crear.

¿Qué provoca que un niño sea malcriado?

Empezar tarde la educación del niño, pensando siempre que todavía es muy pequeño para aprender. Así, cuando el niño es ya un malcriado, es más difícil su educación.
Prohibir al niño cosas absurdas también puede volverlo malcriado, porque no puede comprender lo que se le exige que cumpla. Por ejemplo: pedirle que se mantenga sentado para no ensuciarse, que no pregunte cuando le asalta una inquietud.
Si el niño siente que se le considera y se cuidan sus derechos, no tendrá motivos para oponerse a los padres y adultos; ahora bien, si no ocurre así, se sentirá molesto y no se comportará correctamente.
Es fundamental también que se mantenga en todo momento lo que se prohíbe y se permite. Los mayores que rodean al niño deben permitir y prohibir lo mismo. Si la mamá no deja que el niño se suba en la cama con zapatos, el papá tampoco puede permitirlo. Si no, ¿cómo el niño va a aprender qué debe y qué no debe hacer?
EL EJEMPLO DE LOS MAYORES, MUY IMPORTANTE. El niño aprende más lo que ve, que lo que se le dice. Si decimos al pequeño que no debe decir mentiras, pero luego nos excusamos para no realizar alguna actividad con argumentos falsos que el niño sabe que no son ciertos, él no comprenderá si realmente es malo o no, decir mentiras.

Pero... ¿y qué hacer con el niño malcriado?

• Con niños malcriados debemos ser muy rectos y exigirles que cumplan las disciplinas, pero a la vez, ser muy pacientes y cariñosos. Explicarles las razones por las cuales se prohíbe algo, no imponerles una orden diciendo "porque sí" o "porque me da la gana", con este método el niño no llegará a comprender el por qué debe hacer o el por qué no debe hacer determinada cosa.
• Nunca mentir, siempre decir la verdad. A veces se oye: "No grites, que los ratones te comen la lengua"; ¿por qué mentir, si se les puede explicar que no se debe gritar porque esto molesta a los demás?

• Los premios y regaños son un método útil con los malcriados.
Es conveniente señalar que los premios y halagos son más convenientes que los regaños, pero estos últimos a veces son necesarios también.
Al ofrecer un premio debemos cuidar que se pueda cumplir. A veces se ofrecen cosas que después no se cumplen y esto conduce a que la próxima vez el niño no crea en nuestras promesas.
• Hay momentos en que es necesario regañar al niño, siempre teniendo en cuenta que si se abusa de los regaños llegará el momento en que no tendrán ninguna significación para él. Además, el regaño debe hacerse manifestando disgusto, pero sin gritar ni hacer gestos agresivos, digamos por ejemplo: "Ana María, tú sabes que eso no se hace."Después se deberá tratar al niño como si nada hubiera pasado, acariciándolo y brindándole afecto. Para que el halago y el regaño surtan efecto en el niño, este tiene que sentir cariño por el adulto, de lo contrario no le importará nada que le guste o no lo que él hace. Además es importante que se aplique inmediatamente después de ocurrido el hecho, para que el niño pueda relacionar su actitud con la respuesta del adulto.

Si queremos tener niños bien educados y capaces de convertirse en adultos socialmente adaptados debemos:

- Decirle siempre que se le quiere.

- Evitar pegarle.

- Respetarlo.

- Burlas, nombrotes como son "ciclón", "bola de humo" u otros por el estilo, sería ponerlo en ridículo.



Mensaje:

Con la cooperación seria y paciente de todos, lograremos un futuro hombre trabajador, disciplinado e integral.




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