LA HIPERACTIVIDAD Y LA FALTA DE ATENCIÓN


Autora: M. Sc. Mariana Castro Leyva. PC
(Adaptación del libro "Orientaciones educativas sobre algunas conductas del niño preescolar". Colectivo de autores)

¿Qué es la hiperactividad? es el cambio continuo de una actividad a otra, que se manifiesta en una gran intranquilidad, ajena a la voluntad del niño, por lo que no cesa ni disminuye con órdenes dirigidas al pequeño. Esto hace que el niño sea considerado como "un malcriado insoportable", que muchas veces incluso, llega a ser rechazado por los adultos.

Hay algunas actividades muy difíciles para estos niños, por ser muy pasivas y obligarlos necesariamente a estar sentados, tranquilos y concentrados, los intranquilizan, por eso es que en algunas actividades como recortado, modelado, dibujo, lectura de cuentos, observación de láminas, mirar la televisión, entre otras, se cansan pronto, estropeando su trabajo y dirigiendo su energía a molestar a los demás. Es bueno señalar que esto no lo hacen por malacrianza, sino porque no son capaces de controlar sus impulsos.

Puede pensarse que esta intranquilidad agote al niño y lo haga dormir profundamente a la hora de la siesta, pero no ocurre así; en este momento el niño se muestra también intranquilo, se niega a dormir o demora en hacerlo, e incluso, cuando lo logra, se mueve dormido, habla y da la impresión de que no descansa.

Como ya habíamos dicho, el niño no es responsable de esta manera de actuar y si los adultos no saben conducirlo, pueden crearle problemas mayores, pues se dificultaría más su educación, causándole retraso en el aprendizaje.

Es conveniente aclarar que hay edades en que un aumento en la actividad es totalmente normal, los niños de uno y dos años son más activos que los mayores y esto no debe preocupar a nadie, pues ellos necesitan explorar el medio que les rodea, por lo que están en constantes movimientos.

La hiperactividad es difícil de controlar debido al trabajo tan agotador que es necesario realizar con estos niños, que por su gran intranquilidad manifiestan generalmente una falta de atención que dificulta su comprensión de lo que se les dice, porque no pueden estar quietos el tiempo necesario para escucharlo. Esto hace que no realicen bien las actividades, lo que lleva a veces a pensar que no comprenden y que se les achaquen problemas de inteligencia, que realmente no tienen.

Es útil que se conozca que el niño hiperactivo puede ser inteligente y, sin embargo, ser incapaz de demostrarlo a causa de su dificultad para atender y concentrarse.

¿Qué provoca la hiperactividad en los niños?

La hiperactividad puede comenzar como resultado de la incubación de una enfermedad física o el restablecimiento de ella, o producirse como respuesta a problemas durante el embarazo o el parto, enfermedades infecciosas graves durante las primeras edades, o un golpe fuerte.

El tipo de sistema nervioso de los niños es otro elemento a considerar, algunos pequeños tienen un temperamento más activo que otros.

También puede ser originada por estados de ansiedad provocados por problemas familiares, como la llegada de un hermanito, la separación de un familiar, el divorcio de los padres, el cambio de vivienda, entre otras.

Generalmente obedece a procedimientos incorrectos en la educación de los pequeños, dados por el rechazo o el trato agresivo de los adultos, la imposición de órdenes y prohibiciones absurdas que el niño no comprende y que van en contra de su desarrollo; también porque se les deja muy poca libertad en su iniciativa, indicándoles siempre las formas en que deben actuar o porque se organiza su vida y actividad de manera inadecuada, forzándolos a grandes esperas o a grandes períodos de actividad pasiva.

¿Qué hacer con los niños hiperactivos?

- Es fundamental tratar a los niños con mucha paciencia y afecto, para poder ayudarlos a desarrollar poco a poco el autocontrol, la disciplina, la atención y la capacidad de esperar. Para ello es imprescindible aceptar al pequeño, no rechazarlo ni regañarlo continuamente porque corre, porque habla rápido, porque está intranquilo, para lograr que el niño se acerque al adulto y así poderlo guiar.

- Se les debe tratar cariñosamente y siempre de forma calmada, sin gritos ni gestos de desesperación.

- Es muy importante no hacer comentarios negativos sobre la conducta del niño , que él pueda oír y sobre todo, no ponerle nombres como "ciclón" o "bola de humo", que lo que harán será disgustarle con el adulto y alejarlo de él, disminuyendo así las posibilidades de orientarlo convenientemente.

- Es imprescindible darle libertad de movimiento, preferiblemente en áreas abiertas. Esto no significa que se le deje hacer siempre lo que quiere, sino que se organice su horario de vida, combinando las actividades pasivas con otras intensas, donde el niño pueda saltar y correr a su gusto. Debe comenzarse con las pasivas, que al inicio serán muy cortas, e ir aumentando, poco a poco, su tiempo de duración.

- Obligar al niño a estar sentado más tiempo del que realmente puede mantenerse, no debe hacerse. Es preferible que esté poco tiempo interesado en una actividad, que hacerlo permanecer mucho rato en lo mismo sin atender a nada de lo que se está haciendo e incluso, a veces, perturbando a los demás.

- Es importante que el niño no vea las actividades pasivas como un castigo, sino que se debe tratar de que se interese por ellas.

- Hay que tener en cuenta que las actividades con niños hiperactivos deben ser más cortas (puede permitírseles levantarse antes de terminar, mientras se van adaptando a las actividades pasivas, o utilizar sus energías para situarles pequeñas tareas fáciles que sean de su agrado, tales como regar plantas, arreglar el área donde juegan, recoger juguetes, ayudar a mamá o papá en la casa, entre otras.

- Es conveniente que se ayude a estos niños en las actividades en que tengan que concentrar la atención; primero despertar su interés por la actividad, luego sentarse con ellos y guiarlos por los pasos necesarios para su realización, así formarles el hábito de concentrarse.

- El elogio es muy útil en la educación de estos niños y hay que aprovecharlo siempre que realicen una actividad en la que hayan tenido que estar tranquilos y concentrados.

- Sin embargo, también es necesario cuidar mucho de no avergonzarlos delante de los demás cuando algo no les salga bien. Nunca debe sentárseles para tratar de frenarles su actividad, esto los alterará y empeorará su conducta en vez de tranquilizarlos.

- Para lograr que niños hiperactivos se tranquilicen, es fundamental proporcionarles un ambiente de calma; deben evitarse las conductas y los ruidos fuertes a su alrededor.

- Por último, es imprescindible lograr que el niño duerma la siesta, después de un horario activo en la mañana. Para lograrlo, hay que proporcionarle un ambiente agradable y tranquilo.

Mensaje:
La hiperactividad requiere de una atención sistemática, sedada y paciente por parte de los padres, dirigida en beneficio del desarrollo de nuestros hijos.


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