LA FALTA DE ACTIVIDAD, ¿por qué, cómo proceder?


Autora: M.Sc. Mariana Castro Leyva. PC
(Adaptaión del libro "Orientaciones educativas sobre algunas conductas del niño preescolar". Colectivo de autores).

El niño pequeño, generalmente está deseoso de hacer algo, se mueve, salta, corre. Satisfacer esas necesidades es responsabilidad de los padres y adultos que le rodean.

Muy importante para los padres es conocer que la vida del niño es la actividad, mediante ella se puede desarrollar en él, tanto el aspecto emocional como el intelectual.
En cada edad existen actividades que la caracterizan, y sólo conociendo sus particularidades e importancia, los padres podrán organizarlas y estimular al niño en su realización.
El niño en su primer año: la actividad principal es la de relacionarse con sus padres y los adultos que lo rodean, mediante las caricias y el lenguaje. Así, la mamá, el papá u otro adulto, le repite palabras que el niño imita, lo carga, le brinda seguridad y protección. Además, poco a poco, lo introduce en el mundo de los objetos cuando juega con él a tirar la pelota, a halar un carrito, a poner un cubo encima del otro, entre otras. Aunque en esta edad, la conducta que predomina es aquella en que el niño, por sí mismo, manipula los objetos llevándolos a la boca, tirándolos, golpeándolos.
Entre uno y tres años, la actividad fundamental de estos niños son las acciones con los objetos, ellas se hacen más específicas, y estos cobran una forma determinada de utilización, al ser capaces de realizar por sí mismos, acciones con objetos, que ya han asimilado; por ejemplo, hacer una torre con cubos pequeños. A diferencia de la manipulación de la lactancia, el niño toma en cuenta las propiedades del objeto para realizar con él una acción, ya sea por el color, la forma o el tamaño, entre otras.
Entre tres y cinco años, el juego se convierte en una actividad principal; es decir, que dentro del juego surgen los principales intereses del niño en esta edad. En esta etapa, observamos juegos de roles más complicados como, por ejemplo: "Las casitas", "Los médicos", "Los guerrilleros", "El chofer", "El mecánico", "El barbero", "La peluquera"...

Al cumplir los 6 años, se van desarrollando las premisas de las actividades de estudio y trabajo. Inicia su vida escolar.

Es necesario que en cada una de las etapas mencionadas se le brinde al niño la oportunidad de actuar, proporcionándole un lugar adecuado para jugar, creándole condiciones para realizar cada actividad, y se le estimule a que desarrolle iniciativas propias, así como contestar a cada una de sus preguntas.

¿Por qué puede haber falta de actividad en los niños?

Porque:

- Los padres no le ofrecen al niño la posibilidad de actividad, no le dan materiales o juguetes y si se los dan, no lo enseñan a utilizarlos; como tampoco le buscan lugar apropiado para jugar o no responden a sus preguntas, le hablan poco, entre otras causas.
- Los padres, a veces, son sobreprotectores e impiden al niño hacer una serie de actividades por temor a que le suceda algo. Así oímos a veces: "¡No corras, que te caes!"; "¡Deja eso, que mancha!".

- En ocasiones, los padres son excesivamente dominantes y no permiten al niño desarrollarse, por ejemplo, le dicen: "¡Quédate quieto ahí!".

- Cuando no se satisface la necesidad de actividad del niño, se desarrollarán distintos problemas en su conducta, cuyas manifestaciones es necesario conocer, para si las presenta, erradicarlas de inmediato.

¿Qué alteraciones presente un niño carente de actividad?

- Se retrasará en su desarrollo intelectual y en la medida en que se prolongue el tiempo de inactividad, será mayor su retraso intelectual. Así observamos retardo en el lenguaje, la percepción, el pensamiento.
- Un niño con poca curiosidad, poca iniciativa, pobre desarrollo de la fantasía y del afán de exploración, puede llegar a ser indiferente a todo aprendizaje.

- El conocimiento del mundo que lo rodea es por lo general, muy pobre.

- Como se aburre por no tener actividades, puede llegar a presentar balanceo (mecerse de un lado a otro constantemente), chuparse el dedo, o cualquier otra manipulación de su cuerpo.
- Se convierte en un niño con poca seguridad en sí mismo, puede tener miedo a correr, subir o saltar. Luego, de mayorcito, se siente inseguro en las actividades escolares y de trabajo; cree que no puede hacer y aprender bien las cosas.

¿Qué hacer con los niños que tienen falta de actividad?

- Lo primero y más importante es comprender nosotros, los padres, la necesidad que tienen los niños de la actividad para un desarrollo sano y organizarla según su edad.
- Por ejemplo, a un niño en su primer año, que manifieste carencia de actividad, debemos estimularlo constantemente en sus períodos de vigilia, hablándole, cantándole, cargándolo, enseñándole juguetes, marugas, entre otras.

- En la etapa del gateo, tratar de estimularlo colocando cerca de él, un objeto atractivo para que lo agarre, dar objetos para que manipule.

- Ya en la etapa de caminar, cogerlo por las manitas para apoyarlo, al mismo tiempo que se le dicen expresiones como por ejemplo: "¡Qué bien lo haces!"; "¡Mira cómo camina!". Además de mostrarle pequeñas acciones con objetos y acompañarlas con nanas, rimas y canciones.
- Si el niño es de uno a tres años, organizar su actividad con objetos, dándole todas las facilidades y orientándolo en actividades de construcción, dibujo, modelado y acciones lúdicas sencillas: como vestir la muñeca, peinarla, llevarla a pasear, entre otras.
- Cuando se trata de un niño mayor de tres años, se le motivará a la actividad, principalmente mediante el juego, que sean de su gusto y atractivos, que desempeñe un rol que él pueda realizar, para que se sienta bien; también estimular la actividad motriz, organizando juegos de movimiento y, en general, estar vigilante para aprovechar cualquier situación cotidiana que se presente para lograr la participación activa del niño.
- Despertar el interés en los niños para que se interesen por los juegos, debemos embullarlos, por ejemplo: "¡Vamos a hacer un dibujo a mamá!"; "¡Vamos a jugar a la construcción!"; "¡Ven, tú manejas el camión!".

- Debemos apoyar afectiva y físicamente a los niños en sus juegos y actividades, ayudándolos en sus dificultades cuando ellos reclamen nuestra ayuda; por ejemplo: si un niño quiere subir y no puede, sostenerlo; o si está tratando de construir una torre y no puede, ayudarlo.

- Cuando el niño logre algo, elogiarlo: "¡Eduardito, qué bonito te quedó!"; "¡Mañana vamos a hacer uno más bonito, ya ves que tú sí puedes!".

- Responder siempre a sus preguntas y además, tratar que él hable, que exprese lo que hace, se le puede preguntar: "¿Teresita, qué hiciste en el parque?"; pedirle ayuda con el objetivo de que participe en la actividad; solicitar que desarrolle determinada tarea en la cual sabemos que pueda tener éxito y recibir nuestra felicitación.

Mensaje:

Papá y mamá. Hagamos que la actividad forme parte de la vida de nuestros hijos para su buen desarrollo.




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