La enorme Ballena le propuso al gigantesco Elefante:


-¡Vamos a unirnos! ¡Así mandaremos sobre todos los demás! Y se separaron. El Conejo que estaba escuchando decidió darle una lección a los grandulones.


Buscó una soga larga y fuerte y se dirigió a la Ballena:

-Señora, mi vaca se hundió en el fango, y como usted es tan fuerte, ¿podría ayudarme a sacarla?

-Ella aceptó encantada.

-Espere un momento - dijo el Conejo-. Ataré una punta de la cuerda a su cola y la otra a los cuernos de la vaca y

cuando toque el tambor, hale bien fuerte.

Entonces corrió a buscar al Elefante, le dijo lo mismo y le ató la trompa a la cuerda.


Entonces, el Conejo tocó el tambor... ¡Aquello fue el acabose! Tiraban y tiraban... hasta que, cansados, se dieron cuenta que estaban halando la misma soga y furiosos, la partieron. Luego, cada uno tomó por su lado.


Mientras, el conejo, le contó a los más chiquitos la travesura que le había hecho a los grandulones que querían mandar a los demás, y todos rieron a más no poder.



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