LA AGRESIVIDAD, ¿conducta común en los niños? ¿Positiva o negativa?

Autora: M.Sc. Mariana Castro Leyva

(A daptación del libro "Orientaciones educativas sobre algunas conductas del niño preescolar". Colectivo de autores).

La agresividad es una conducta común en los niños, y la podemos considerar positiva o negativa según la edad del niño que la manifiesta, la frecuencia y el tipo de situación que la provoca.
Una respuesta agresiva en un niño de edad temprana (de uno a tres años) no la vamos a considerar agresiva, por cuanto en esta edad el niño tiene pocas posibilidades de expresarse por el lenguaje para darle solución a una situación conflictiva, y es normal que acuda a acciones que a veces son agresivas; por ejemplo, empujar a un compañerito que le quiere quitar un juguete.
La frecuencia de la conducta agresiva es un importante factor a considerar, ya que un niño, incluso si es de uno o dos años, que constantemente de respuestas agresivas como, por ejemplo, morder reiteradamente, se considerará como agresividad negativa.

¿Por qué la agresividad?

En relación con las situaciones, debemos analizar el por qué de la conducta agresiva en el niño, ya que puede ser por defenderse de un ataque o peligro, por defender a un niño más pequeño que está siendo agredido por uno mayor, entre otras; todo lo cual se considerará como una conducta agresiva positiva.

Pero....! Alerta!

Si el niño reacciona violentamente, con patadas, gritos, golpes, mordidas, ante situaciones a las que otros niños reaccionan de forma común, pongamos por ejemplo: un niño tiene un juguete en la mano durante un tiempo y cuando otro se lo pide responde empujándolo, gritando; o cuando él quiere un juguete que otro tiene en lugar de pedírselo se lo arrebata, esto será una conducta agresiva negativa.

¿Qué factores provocan el desarrollo de una agresividad negativa?

Los padres, como guía y ejemplo de la educación del niño, son el primer factor que influye en su conducta.
Si hay niños que se relacionan con adultos agresivos y constantemente están viendo estas conductas posteriormente las imitarán.

Un niño al que se le permite todo sin señalarle nunca qué debe y qué no debe hacer, no aprende a enfrentar situaciones que le son desagradables, reaccionando ante ellas violentamente como medio de imponer su voluntad, pero igual puede reaccionar otro que sea tratado con frialdad, sin afecto intentando reclamar por este medio ese cariño que le falta.
A veces, se estimula la conducta agresiva del niño diciéndole que no se deje quitar lo que él quiere, o "dale un trompón para que no fastidie", entre otras.
También puede ser que el niño no haya tenido conductas agresivas y empieza a manifestar constantes respuestas de este tipo. Esto se puede deber a algún problema que tenga, como celos, por no haber manejado bien el nacimiento de un hermano, dificultades en el seno de la familia, entre otras.

Para prevenir que se desarrolle la conducta agresiva en los niños es necesario evitar estas situaciones, pero una vez que se hayan presentado debemos tratar de erradicarlas.

¿Qué hacer con la agresividad? Demostrarle al niño cariño y afecto.
Que se siente una sólida base de confianza para poder desarrollar las restantes medidas.

Si el niño que se manifiesta agresivo es pequeño, se le explicará que eso no se hace, que ese niño a quien le da es su amiguito, y le duele; si el niño continúa, se le debe regañar y decirle que el adulto va a molestarse con él.

El padre o la madre no debe permitir que el niño le pegue, demostrándole con una actitud seria lo reprobable de su conducta, al mismo tiempo que le pide que se siente unos minutos para que piense lo incorrecto de su proceder.

Es necesario que la conducta de los padres sea ejemplo de las relaciones entre las personas, que no se grite o se tengan manifestaciones violentas, sino que se solucionen los conflictos conversando de la mejor forma.

Los padres y adultos que rodean al niño estarán vigilantes ante cualquier situación que se presente que pueda originar una conducta agresiva y tratará de evitarla, por ejemplo, si el niño quiere el juguete que tiene otro niño, se le dirá: "Pídeselo, que te lo dé un rato, y luego tú se lo devuelves", indicándole así la forma de actuar correctamente.
Si un niño agrede a otro, se le puede invitar en un tono de voz baja, al otro niño a que se defienda. El agredido, al defenderse, lo hará con las manos y una sola vez, para ir logrando que el agresor comprenda que siempre que le pegue a un niño le van a devolver el golpe.
Cuando un niño tímido manifiesta sus primeras conductas agresivas, debe actuarse con mucha prudencia, y no regañársele, pues podría frenar sus iniciales intentos de defensa, que son una señal de que está sobrepasando su timidez. Por supuesto, si esto se hiciera muy frecuente, sería necesario tomar algunas medidas para impedir que se consolide una conducta agresiva.
Se debe tratar que el niño esté entretenido, empleando su energía en cosas útiles, dándole pequeñas responsabilidades, sugiriéndole actividades variadas y atractivas que desarrollen acciones positivas; por ejemplo, dentro de los juegos de roles, darle roles con contenidos bondadosos, como un papá que cuida a sus hijos.

Nunca se les debe decir que son niños malos, ni hablar de su agresividad con otras personas delante de ellos.

Es recomendable una relación directa entre todos los miembros de la familia con el niño agresivo, para establecer dónde están las causas, y sobre esta base, decidir las medidas a tomar entre todos y así erradicar la agresividad.

CONSEJO:



Ni con palabras, ni con juegos de manos, ni mordidas, estimular la agresividad.



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