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 En nuestro país en la etapa pre-revolucionaria, la atención a los niños de edades preescolares la asumían instituciones tales como: los Kindergarten y pre-primario, que eran las únicas que poseían un Programa Educativo.

Las creches y asilos para niños en situación de desventaja social y la Casa de Beneficencia, en la que se depositaban  hijos de madres solteras, huérfanos y abandonados, estos centros a pesar de tener un enfoque asistencial, carecían de condiciones para el desarrollo sano, físico y mental de los niños en ningún caso tenían propósitos educativos.

Los objetivos de los programas de Kindergarten y el Pre- primario, quedaron solo como aspiraciones plasmadas en los documentos dada la corrupción, indolencia e injusticia social imperante en los gobiernos de la época.

La revolución triunfante trae consigo un vuelco en las estructuras socio-políticas del país. Los primeros años fueron una verdadera conmoción revalizadora de múltiples entidades que durante el predominio burgués se tenían como veladoras, aunque a ojos vista eran insuficientes injustas y antipopulares. Ante el despertar de la Isla, las instituciones infantiles   existentes revelaron su cara dolorosa y mostraron a la clase que asumía el poder, cuanto tenía que hacer por la infancia cubana.

Las instituciones tradicionalmente a cargo del Estado, fueron inmediatamente atendidas; se colocó al frente de ellas a un personal que además de calificado para el cargo, fuera revolucionario. Era sorprendente el estado de abandono que tales instituciones  se encontraban; de inicio las medidas no podían ser meramente educacionales sino que hubo que tomarse acuerdos para mejorar la alimentación,   reforzar la atención médica y trasladar en muchas ocasiones a los niños/as internos a lugares apropiados e higiénicos.

El grado pre- primario cambia el nombre por el de preescolar y continúa siendo atendido por el Ministerio de Educación como un grado de la enseñanza oficial, que atendía a los niños/as de 5-6 años. Desaparecen las escuelas normales de Kindegarten y los maestros de esta enseñanza se forman igual que el resto de los colegas que laborarían en otros grados de la Educación Primaria.

El Ministerio de Bienestar Social se ocupó de la organización, de las antiguas creches con la finalidad de depurar sus funciones y mejorar  el servicio que prestaban atención a los hijos de las madres trabajadoras. Con las nuevas orientaciones, la creche atendía a niños entre seis  meses y tres años. Se coordinó con el Ministerio de Educación la asistencia y atención educacional a los niños/as de Kindergarten y preescolar que cada creche necesitaba. El horario de funcionamiento estaba comprendido entre las 6.30 de la mañana hasta las 6.30 de la tarde y contaba con  el personal necesario para su atención incluyendo la salud.

En los hogares infantiles se cambió la concepción del niño como crechero y comenzó a considerársele becado de la Revolución. Se inició un estudio médico-social de cada caso paralelamente a la reconstrucción de locales y a la construcción de nuevas instalaciones con mejores condiciones para la atención y educación del niño.

Otro tipo de institución creada entre los primeros años de la Revolución fueron los Hogares- Cunas, atendidos directamente por el Ministerio de Salud Pública. Su objetivo fundamental consistía en albergar, proporcionar alimentación balanceada, asistencia médica, cuidados higiénicos, formación de hábitos de vida, actividades recreativas y educación dirigidas para mejorar el desarrollo físico y psíquico de los niños/as entre 0 y tres años, abandonados, huérfanos o remitidos por los tribunales de justicia.

En la clausura del acto de fundación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) el 23 de agosto de 1960, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó la necesidad de crear instituciones infantiles de nuevo tipo para el cuidado y atención de los hijos/as de las madres trabajadoras, indicó que está debía ser una tarea de la federación. Así poco después surgió la Dirección Nacional de los Círculos Infantiles bajo la administración económica del Ministerio del Trabajo. En enero de 1961 se fundó la primera escuela de Directoras de Círculos Infantiles. En el propio año en medio de una combativa campaña nacional para la recaudación de los fondos para la construcción de estas instituciones, se crearon el 10 de abril de 1961 los tres primeros Círculos Infantiles, todos en la capital cubana.

El 31 de mayo de 1971, se creó el Instituto de la Infancia. El surgimiento de esta entidad como organismo central marcó una etapa en el desarrollo del trabajo sobre la infancia preescolar.

Se establece el primer Programa de la Enseñanza en el curso escolar 1980-1981
investigado por nuestros especialistas teniendo en cuenta las características y particularidades del niño/a cubano.