Este oso es muy goloso.

Le gusta la miel que fabrican las abejas, que son muy trabajadoras.

Un día saltó la cerca del jardín donde ellas tenían su colmena.

Se acercó despacito y trató de coger la miel para después darse un atracón.

Las valientes abejas lo sorprendieron y empezaron a picarlo.

El oso salió huyendo, mientras espantaba a las que lo alcanzaban.

Cuando el oso estuvo lejos, las abejas regresaron a su colmena.

Desde ese día, el oso aprendió a respetar el trabajo de los demás.




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