Robertico dibujó un gallo pero olvidó colorearlo y el gallo se fue a pasear.

¿A dónde vas tan pálido? -Preguntó asombrado el perro.


El gallo se miró en el agua y vio que el perro tenía razón.

¡No estés triste! –Dijo el perro- vete a visitar a los colores y ellos te ayudarán.

El gallo se fue a visitarlos y les dijo: Amigos colores, ayúdenme

¡Está bien! – dijo el color rojo y le pintó al gallo la cresta y las barbas.

El color azul le pintó las plumas de la cola.

El color verde las alas.

El amarillo la pechuga.

Al verlo el perro asombrado le dijo: -¡ahora sí que pareces un gallo!



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