Doña Pomposa era una gallinita muy bonita y alborotosa; pero le gustaba mucho decir mentiras. Un hermoso día, Doña Pomposa salió a barrer a la puerta del gallinero, cuando oye una voz que le dice:

-¡Buenos días, Doña Pomposa!

-¡Buenos días, Gallina Fita, Gallo Patallo, Pata Patata.

-¿Saben lo que he visto hoy pasar por el gallinero? ¡Una lombriz con sombrero!

-¿Qué dices, Doña Pomposa? ¡No seas tan mentirosa! Dijeron Pata Patata, Gallo Patallo y Gallina Fita.

Y, así pasaban los días, decía cuantas mentiras le venían al pico y se reía al ver la cara de asombro que ponían los vecinos del gallinero al oír cada una de sus mentiras.

Una mañana Doña Pomposa salió de compras y cuando regresó al gallinero fue muy grande su sorpresa y su asombro al ver la puerta abierta; y más aún cuando entró y vio que le faltaban sus pollitos. Al momento salió gritando: ¡Corran, corran, el gavilán entró y se llevó a mis pollitos! Los vecinos del gallinero oyeron sus gritos pero pensaban que era una de sus mentiras y no le hicieron caso.

Doña Pomposa fue corriendo a donde estaban Pata Patata, Gallina Fita y Gallo Patallo y les dijo llorando:

¡El gavilán se escapó, y los pollos se llevó!

Cuando se dieron cuenta que Doña Pomposa decía verdad, salieron corriendo todos juntos en busca de los pollitos que el gavilán se había llevado.

Doña Pomposa vio venir a sus pollitos acompañados de los otros animalitos del gallinero que los habían salvado.

Doña Pomposa se puso muy contenta y todos les dijeron a coro:

-¡Doña Pomposa esto te pasó por mentirosa!


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